
Pues aquí, desvelándome un poquitín, mi semana estuvo un poco ajetreada, no pude tirar la hueva que hubiese querido...
Anyway-way, como les había comentado con anterioridad de mi viaje hiper-relámpago a los United, el domingo de regreso del país del Tio Sam, ya en territorio mexicano, nos agarró una tormenta, tromba o lo que sea como pueda llamarse a ese mar que cayó del cielo, me asusté bastante, porque la lluvia era tan fuerte, que el limpiabrisas solo parecía un adorno, y comprendí que para eso sirve, para limpiar brisas, porque las aguas torrenciales nomás no; en mi susto y aunque no soy nada religiosa, me dio por rezar, creánlo o no, cuando viajo con amiguis, siempre las tengo muy entretenidas porque platico una sarta de estupideces, en ésta ocasión ellas también cayeron en el susto, porque no daban crédito a mi seriedad y como literalmente las mandé al cabrón cuando quisieron pendejear conmigo, el ambiente dentro del peri-móvil, se tornó mas funesto que los no sé cuantos entierros de un tal Melquíades.
Después de unos cuantos minutos que me parecieron eternos, al ver que ya se apaciaguaba la vecina atormentada, comenzé a platicar nuevamente, para tranquilidad de mis manigüis, quienes ya se notaban al borde del infarto por verme tan mansita, así que para aminorar la tensión, les pregunté si recordaban el tan popular rezo llamado Padre Nuestro, entre que sí y que no, y batallándo, creo que pudimos armar el rompecabezas de la oración; caí en cuenta que las mil quinientas veces que lo invoqué, fueron milquinientas veces en las que lo dije mal; como sea, llegamos a ésta Ciudad, sanas y salvas; siempre llego fascinada por la cortesía y buena educación vial que existe por allá, así que hasta el día de hoy no me he cansado de echar madres al ir conduciendo mi peri-móvil, porque manejan de la chingada!. Trato de ser lo más correcta y cortés posible con los demás conductores a la hora del manejo, pero si quieres sobrevivir en ésta jungla, hay que meter la rectitud y amabilidad, por esa parte donde hace remolino el cuero, ya que precisamente ahí es donde se la meten los conductores gandallas, cuando tratas de tener una buena educación vial.
Por cierto, odio a los agentes de tránsito, y aunque nunca me han parado ni me han levantado alguna infracción, sueño con que uno de ellos me detenga y yo le grite: -Qué quieres pinche perro?, levanta la multa y déjate de saludos estúpidos!!! Perrrroooooo!!!!!.- Claro, es solo un sueño.
En otro cantar, hoy (creo), fue el último festejo del cumpleaños de la señora madre de éste periquillo, pues ella todo septiembre lo celebra, así que aquí estoy con los remanentes de tanta comida y bebida en exceso, panza es panza aquí y en China y por más que la trato de esconder, evitando la respiración al máximo, ahí está, así que ni hablar; como dicen en los ranchos, lo bailado ya nadie me lo quita.
Igualmente, en otras ondas, como mis hermanos y hermanas, son bastante mayores que yo, o sea, como vulgarmente se dice, fui el pilón, crecí escuchando música de todo tipo, así que traía revoloteando en mi cabecita loca, algunas rolas añejas, entre ellas Stairway of Heaven de Led Zeppelin, así que compré el cd y ha estado dando vueltas en el estéreo del peri-móvil, el perico-novio me mira extrañamente, cada vez que finjo tener una guitarra entre mis manos y simulo tocar las rockeras notas de las rolitas del cd. -Definitivamente, debiste de haber sido rocker en otra vida-. Me dijo. Le dije: -No creo, el rock no tiene mucho que se inventó.
Bueno aquí les dejo otra foto de mi álbum urbano.